Crónica Póstuma

Te vi con tus ojos embotellados en loza incolora
tu sombra opacaba la sombra de la creación.

Te vi ligera como trenza en un lapso de tiempo inmóvil
te oí callar los crujidos de tus uñas andróginas.

Te olí la siembra funesta de tu sudor a la tierra
vi cada gota planear como rayo estupefacto.

Noté cascadas vomitadas desde ambos lóbulos colgantes
vi los peces ahogarse en el agua parasitada y violenta.

Espanté los vientos que miedosos soplaban tu rostro afligido
puse en ellos mis propios miedos y decepciones.

Planté a tus pies el árbol grueso de las equivocaciones
y vi crecer en ellos los frutos jugosos de mis errores.

Comí de tu cuerpo desgastado el último vestigio de calor
casi pude sentir a un trozo abrazar mis colmillos.

Enterré la semilla lapidaria a un costado del mar
y te vi una última vez, regándola con mis propios ojos.

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