Pequeño Fragmento – Expiación

El vino le derrite los labios, renueva su aliento,
los taninos que se le humedecen entre los dientes
pasman su paladar de amargos, y son recuerdos,
que estallan en la cata, y en las lágrimas, y en la
impotencia de haber sido nada, una vez más, para variar,
nada dentro de lo miserable, nada aun en lo vacío
de su orgasmo plástico, y su llanto post-baño al sacarse del
cuerpo el manoseo de la plata sucia y deliciosa.

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