Río de Lava

Esa cama flotaba en un río de lava. Los dos hombres, asustados, miraban su grávido alrededor. Fuertes explosiones de materia salpicaban los bordes del lecho, aunque sin mucha corrosión. En el medio, sin embargo, burbujeaba con igual fuerza el magma. Les orbitaba lo viscoso, como haciendo una guardia que durase eternamente. Al final del río, justo antes de la tierra firme, la temperatura bajaba gradualmente, pero aún quemaba. Los dos se miraron atónitos. Sin saber qué hacer, ni cómo llegar a la orilla, decidieron el único – y mejor – camino posible: Uno posó su mejilla en el pecho del otro, y durmieron juntos pasivamente, flotando el resto de sus días en el río de lava.

lava

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