A la deriva

Yo me tiraría al mar, a la deriva
solo para ver si llego a la otra costa
para decirle al mundo que sobreviví alguna vez a algo
para conformarme con el haber estado y el haber faltado.
En alta mar, aunque nadie lo vea, la vida es simple
no se puede desear un horizonte invisible
ni recordar un pasado algo borroso.
A la deriva nos vamos todos, en cierta forma, todos
o algunos más que otros, los que pueden flotar
el resto morirá en el intento, quizás lo haga yo
y de la misma forma pocos llegarán a suelo
con los pies secos y débiles como enanas blancas
los ojos irritados por la espuma, las manos arrugadas
y el corazón cataléptico
con solo un vestigio de fe en el RCP
que probablemente nunca llegará, o sí, nadie sabe
y en la ignorancia está el riesgo y la aventura
esa que jamás hemos tomado en nuestras manos
y si lo hemos hecho ha sido por azar
el maldito azar que, de una u otra forma, nos empuja con pena
a la orilla del mar callado, las olas cansadas
donde de ahí en adelante todo es deriva, todo menos el sol
donde la otra costa nos espera, a cada uno de nosotros
pero pocos llegaremos a conocerla
pocos o casi nadie.

ocean

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