Cuentos·Microcuentos

Extracto de una próxima novela.

Cuentos

El recreo de las nueve y media

Poemas

With strangers

En honor a Rodrigo Amarante y Fabrizio Moretti

Me siento como en blanco y negro
¿o lo estoy? asmático y borracho
con un puro y un whisky en la mano
con el humo cual neblina siempre ciega.
[Apuesto que nunca has visto con tus ojos
el crepúsculo acompañado de extraños]
Échame al viento con ellos o si quieres
te echo yo a ti con los extraños
pero me quedo con la droga siempre
siempre que conserven el blanco y el negro
me mantendré aferrado a ti perfeccionando
una vida ajena vida extraña
Si solo se condensara el humo si solo
deslumbrara menos el crepúsculo
Si solo tú, si solo ahora…

Poemas

El ambulante y el comprador.

Mi familia son ustedes – dijo el ambulante
mientras vendía sus verduras casi frescas
– mi familia es el barro pisoteado por
la multitud que no es sino un puente colgante
uniéndonos a mí y a la feria misma
como parejas de la misma especie
aunque algo nos separa y no sé que es.

Es la lluvia del invierno – dijo el comprador
mientras vitrineaba los juguetes con tolueno
– el charco que se forma por la lluvia refleja
lo distintos que son usted y la madre
…………………………………¡perra lluvia!
pero tan orgásmica cuando nos empapa la ropa
y nos entume con su fuerza renovadora.

Mi madre es la inocencia – contestó el vendedor
y al menos los limones parecieron escucharlo
en su regazo se venden los tubérculos y las hojas
independiente del agua que haya caído desde el cielo
y mi familia está de acuerdo en cada venta
acurrucados por el frío que entra en el stand.

Yo le compro su familia – dijo el vendendor
abriendo un paraguas ante la garúa creciente
– créame cuando le digo que será bien cuidada
como cuido mis zapatos de lo que piso y aquí estoy
su familia será comida por dientes sanos y derechos
de esos que jamás caen por desasosiego
nombre el precio y yo pondré las monedas en su mano.

Mi familia son ustedes – dijo el ambulante
y miró a cada una de las verduras
– sus almas me alimentan y su muerte es mi vida
vayan y cuenten cada último segundo que haya
y que la feria triste se cobije con sus lágrimas.

Poemas

Poema cuyo título desconozco.

La grandeza de un poema puede ser hostil
cuando la locura del poeta se descontrola y
las palabras rebotan en un bodrio mugriento
donde la infancia del niño escritor se forja
en un tiempo pasado muy pasado y olvidado.

/Podría ser un sueño mío.
donde se corrige una letra del poema
perdiéndose el aura que lo envuelve.

Solo la muerte del poeta puede liberar al poema
y el cadáver que queda es el niño inhóspito
sangrando por cada agujero del fusil previamente calibrado.

El poeta adereza su trastorno con palabras bonitas
y el poder de la oración lo protege de la vida
pero no de la muerte que lo acecha en la esquina.

El poeta es siempre traicionado por su poema
hasta que el próximo niño poeta lo lee
y el pan se vuelve la pluma y el vino el veneno.

Poemas

Chile

Un cóndor vuela con sus alas rotas.

Se traduce el lenguaje en líneas de viento.

El cóndor emprende un camino que podría
no tener retorno o tenerlo fustigado

La velocidad quiebra el sonido en el llano
en una sucesión mustia de ecos de auxilio
que abren profunda la herida del ala.

Un volcán explota en diez ríos de lava
quemando de jardín en jardín de pasto en pasto
el condor cae comandado por sus propios ojos
las alas no son suyas y cuelgan de su cuerpo
la muerte lo espera como un altazor sin paracaídas.

Hay un lenguaje que se siente vulgar y destruido
derrotado por su puto propio adjetivo
que es lo caluroso proveniente de la sequía
en tierra hay un cementerio de huemules traicionados
muertos de sed con un mar que se sigue alejando
mientras el cóndor sigue cayendo sin saber dónde y
la tierra intenta sacudirse para esquivar lo inevitable
el cóndor ha caído en el que fue su propio hogar.

Microcuentos

Vómito penquista

Vomitando en una esquina del centro de Conce noté que, si bien muchas calles suelen estar hediondas a meado de gatos y perros – espero que sean solo de gatos y perros – no están preparadas para almacenar una buena carga de vómito fresco. Es algo lamentable, porque a veces, con el choque del viscoso contra el suelo, salpicando los zapatos nuevos, mientras el eco de arcada retumba entre las paredes, se pueden formar imágenes interesantes, como si el escupo ácido fuese el resultado de una catarsis penquista, dejando atrás todo y cuanto odio tenga uno con su ciudad, toda purga emocional, incluso cuando esos sentimientos sean producto de ver tu propio reflejo en los ventanales.

Después de irme del lugar, sintiendo la mirada asquienta de por lo menos unas cinco personas que andaban cerca, clavándome sus ojos prejuiciosos como cuchillos de palo, dejando sus astillas en mí por todo un día de segundos cansados, vi un Concepción imponente, con sus edificios cobijando mi caminar, con su escala de grises cambiando como si fuera producto de un trip. Hasta el Mall del Centro me pareció lindo, tapando el sol al atardecer, reservándose el derecho de admisión, cuidándome de una sobre exposición a esos malditos rayos, enemigos declarados de las resacas. En fin, quizás esto solo fue el último tratamiento paliativo, pero Concepción fue un lugar, y lo digo con completa seguridad, excepcionalmente más bello después de vomitar en una de sus esquinas.

Poemas

Debes saber que

Eres un algo distinto si te miras
individualmente o socialmente o
ecosistémicamente
Eres el ente que gravita como queriendo
acostarse
y cerrar los ojos para ver todo lo que te rodea

en alguna parte del cosmos hay un asteroide que
merece ser bautizado con tu nombre
está viajando lo más directo que puede
trata de no colisionar contra mil litros de sangre

se parece a ti, radiante e ilustre, grande
acompañado por toda una gravedad que lo afecta
y que está al mismo tiempo tan solo
como solo un asteroide puede estarlo.

En alguna parte estás tú misma, y te ves el reflejo
en el agua turbia
eres eso clandestino y riesgoso que yo quisiera ser

tu esencia define lo individual y
tu estadía define lo social y
tu muerte define al ecosistema

en alguna parte del cosmos ese asteroide
chocará su cuerpo contra una estrella que estará
irradiando con su claro el último ángulo de tu ataúd.

Microcuentos·Poemas

Un día cualquiera

Pareciera que el ruido de la construcción se acopla entre las paredes. El trabajo, infestado de moscas, se nos escurre tan lento como la salvia. Un niño llora afuera, en la calle. Nadie duerme. Si tuviera que hacer un informe, o más bien un catastro de lo ocurrido, diría que fue un accidente. Hay colegas mirando por la ventana. El vértigo nos une, como si fuera un aniversario estresante. Llega una ambulancia, apaga su sirena, su baliza se quema. Hay alguien atropellado que se levanta. Lo han bautizado Lázaro, pues ha superado la muerte de una forma estrepitosa. La gente sigue caminando, los paramédicos se suben a la ambulancia y se marchan. Se olvidan de todo y nosotros de ellos. El día continúa, en medio de la nada y el ruido, sin saber qué accidente será el próximo, sin saber si el vértigo botará a algún colega, sin saber si el ruido nos dejará sordos.